Pérez Pueyo entrega a las Damas de Barbastro los "cordones de la victoria": "¡Atrévete a ser tú"

El obispo afirma que la ciudad les quiere "libres, valientes, auténticas, solidarias, capaces de pensar por vosostras mismas y de cuidar al que se queda atrás" con la inspiración de la Virgen y de San Ramón obispo

08 de Septiembre de 2026
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El obispo Ángel Pérez Pueyo con las Damas que portan los cordones que les ha entregado
El obispo Ángel Pérez Pueyo con las Damas que portan los cordones que les ha entregado

El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, ha protagonizado la misa pontifical en la Catedral de Barbastro con motivo de la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora que ha focalizado, en su homilía, en el valor intrínseco de la representación de la ciudad y de la juventud a través de las Damas a las que ha entregado cordones conmemorativos no sólo de las fiestas que concluyen sino también de San Ramón Obispo.

El prelado barbastrense ha saludado, en su línea, a todas las autoridades y colectivos presentes, pero ha decidido otorgar un "protagonismo especial" a las Damas Mayores e Infantiles de los barrios y de la Ferranca, en cuanto representan "aquí no sólo la belleza y la alegría de nuestras fiestas. Representáis a todos los jóvenes de Barbastro y, precisamente por eso, hoy quiero predicar especialmente para vosotras y decíos, claro y alto: Atrévete a ser tú misma".

A las representantes del Entremuro, de San Hipóito, de San Joaquín, de San Fermín, de San José, de San Juan, de Santa Bárbara y de la peña, ha anunciado: "Hoy quiero haceros un regalo". Pero, previamente, les quería lanzar el reto ya adelantado: "Atrévete a ser tú misma". Ha asumido el jerarca que "quizás sea una de las cosas más difíciles de vuestra edad... y también de la mía. Porque vivimos rodeados de gente que nos dice cómo tenemos que vestir, qué tenemos que pensar, qué tiene que gustarnos, qué cuerpo debemos tener, a quién debemos seguir y hasta qué debemos hacer para que los demás nos acepten".

Monseñor Pérez Pueyo tiene por -buena- costumbre cuidar especialmente a los jóvenes en las liturgias más importantes del año. Ya lo hizo en un Santa Águeda o en un vibrante Domingo de Resurrección y ha vuelto a la senda de su convicción. "Al final, sucede algo bastante curioso: todos nacemos originales... y muchos terminamos siendo fotocopias".

De ahí una sucesión de preguntas a las jóvenes con un tronco común: "¿Te atreves a ser tú?", a "pensar por ti misma, a decir no cuando todos dicen sí, a defender a la compañera de la que todos se ríen, a reconocer "me he equivocado", a no  necesitar un like para saber lo que vales, a ser diferente aunque alguna vez te toque caminar contra corriente".

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Cuatro días ya de fiestas desde el principio, ha explicado el obispo que hoy se celebra "el cumpleaños de una joven como vosotras. Cuando nació no tocaron las campanas. No salió en ningún periódico. No hubo fotografías, stories ni un solo like. Se llamaba María de Nazaret". Y ha querido "maridarla" con "San Ramón, nuestro obispo y patrón. ¡Menuda pareja! Una muchacha de Nazaret y un obispo de hace novecientos años". Y, sin embargo, algo les unía, "los dos se atrevieron a ser ellos mismos porque se atrevieron a fiarse de Dios". María pronunció el más famoso "Hágase" de la historia de la humanidad... "Y aquel sí le complicó la vida", hubo de abandonar su casa, huir a Egipto y soportar la incomprensión, hasta acabar de pie ante una Cruz viendo morir a su hijo.

También San Ramón obispo renunció a la comodidad, al poder, al prestigio y a las seguridades, sufrió envidias e intrigas y conoció el destierro. Y el interrogante es indefectible: "Se puede perder... y, sin embargo, ganar? ¡Claro que sí! Porque María perdió seguridades, pero ganó libertad. Ramón perdió poder, pero no perdió su dignidad".

Se ha dirigido directamente a las Damas para arengarles contra la apariencia de éxito que deriva en la pérdida de uno mismo. "Que nadie os engañe sobre lo que significa triunfar. Triunfar no es tener más seguidores. Ni ser la más  guapa. Ni gustar a todo el mundo. Ni conseguir que todos te miren. Ni aparentar una vida perfecta. Eso es agotador. Y, además, es mentira. Triunfar es poder mirarte al espejo y decir: "Esta soy yo. Con mis talentos y mis límites. Con mis aciertos y mis meteduras de pata. Pero esta soy yo. Y nadie va a vivir mi vida por mí".

En un juego verbal de contrastes, Ángel Pérez Pueyo les ha explicado que se puede perder popularidad y ganar libertad, decir no y fortalecer la personalidad, defender a los apartados y engrosar la humanidad, apgar el móvil y recuperar la mirada, incluso "se puede decir: "Me equivoqué". Se puede caer, se puede pedir ayuda. Se puede volver a empezar. Porque atreverese a se tú no significa ser perfecta. Significa ser libre".

El obispo, ante la Virgen del Pueyo con la ofrenda floral
El obispo, ante la Virgen del Pueyo con la ofrenda floral

EL REGALO

Maneja el humor el obispo para adecuarse y ganar a la feligresía, esecialmente cuando es tan joven. Llegaba el momento del regalo, nada de joyas ni de medallas, ni de un "complemento monísimo". El obsequio eran "unos cordones de zapatilla". Tras desvelar el mejor secreto de esta Natividad de Nuestra Señora, se ha fustigado con sorna. "¡Vaya rata de obispo!". Pero se ha repuesto: "Tranqui, esperad, porque son especiales: son los cordones de la victoria".

Replican la inscripción de San Ramón en el galón de la casulla con la que fue enterrado: "Victoria. Sostén. Apoyo. Fortaleza. Vida". Y el obispo de hace nueve siglos "terminó descubriendo que la victoria más difícil no consiste en vencer a los demás. Consiste en vencer aquello que no te deja ser tú". El miedo al qué dirán, la necesidad de gustar, la presión del grupo, los complejos, el miedo a ser diferente o a quedarse sola.

En su auxilio, estos cordones que no son de los que ganan siempre, sino "de quien se atreve a caminar siendo ella misma". Simbolizan, además, la armonía con el entorno familiar, de amistades, de barrios, de peñas y de ciudad. "Necesitamos personas que, cuando la vida se nos desata, nos ayuden a volver a anudarla".

Nueva mirada a la virgen y a San Ramón, que se pusieron en camino para ayudar. "No queremos que seáis simplemente las chicas guapas que adornan nuestras fiestas. ¡Qué poco sería eso! Barbastro os quiere libres. Valientes. Auténticas. Solidarias. Capaces de pensar por vosotras mismas. Capaces de cuidar al que se queda atrás. Capaces de decir cuando merece la pena decir sí. Y capaces de decir un enorme NO cuando alguien quiera utilizaros, manipularos, humillaros o decidir por vosotras".

Se avecinaba el fin de esas fiestas maravillosas que han disfrutado desde un lugar de privilegio. "Pero guardad estos cordones. Y cuando alguna vez dudéis de vosotras mismas; cuando algo no salga como soñabais; cuando os comparéis con otras; cuando os sintáis pequeñas; cuando os equivoquéis; cuando tengáis miedo de ser diferentes… miradlos. Y recordad tres palabras: Atrévete a ser tú".

Antes de entregar los cordones de la victoria a través de la mantenedora y la edil de Fiestas, un mensaje para leer entre líneas. "María se atrevió. San Ramón se atrevió. Yo lo estoy intentando". Ha invitado a las Damas a compartir su espíritu: "Caminad. Soñad. Tropezad, si hace falta. Levantaos, siempre. Volved a empezar. Y desgastad estos cordones. Porque los cordones de la victoria no fueron hechos para una vitrina. Fueron hechos para vuestras zapatillas. Y vuestras zapatillas… para abrir vuestro propio camino".