El braille y la empatía entran en las aulas de Santa Rosa de la mano de la ONCE

La iniciativa basada en el juego permite a los estudiantes ponerse en la piel de personas con discapacidad visual y comprender su día a día

Periodista
21 de Mayo de 2026
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El braille y la empatía entran en las aulas de Santa Rosa de la mano de la ONCE.
El braille y la empatía entran en las aulas de Santa Rosa de la mano de la ONCE.

El colegio Colegio Santa Rosa ha vivido este jueves una jornada de experiencias y empatía, desarrollada dentro de la Semana de la ONCE. Alumnado de 3º de Primaria y 2º de ESO ha tenido la oportunidad de acercarse al sistema braille y al sistema dactilológico, herramientas fundamentales para la comunicación de las personas ciegas y sordociegas.

De la mano de Sonia, promotora de braille, y de Miguel, experto en sordoceguera, los estudiantes han participado en distintos juegos y dinámicas que les han permitido comprender cómo es el día a día de quienes conviven con discapacidad visual grave o sordoceguera. A través de estas actividades, han descubierto desde cómo identificar productos cotidianos hasta cómo comunicarse sin apoyo visual o auditivo, en una experiencia que ha despertado curiosidad.

A la jornada se han sumado la consejera de Educación, Ciencia y Universidades del Gobierno de Aragón, Carmen Susín, y la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, quienes han participado en algunas de las pruebas propuestas. En el caso de la alcaldesa, lo ha hecho con cierta ventaja, al contar con nociones previas de braille aprendidas en de su tía, como ha contado.

Durante la jornada, los alumnos han conocido de primera mano el abecedario braille y han tenido la oportunidad de explorar cómo son los libros escritos con este sistema, comprobando su formato, relieve y funcionamiento. Además, han visto cómo se escribe en braille a través de una práctica en la que han participado Susín y Orduna, acercándose así a una herramienta clave para la autonomía de las personas ciegas. La actividad se ha completado con una introducción al sistema dactilológico, la representación manual del abecedario en la que cada letra se expresa mediante una posición concreta de la mano, un recurso esencial para la comunicación con personas sordociegas que ha permitido a los estudiantes comprender otras formas de interacción.

El objetivo es ampliar el conocimiento en este campo y la enseñanza es el respeto. “No prejuzguéis, sed empáticos. No sabemos a quien tenemos al lado ni tampoco a quién le va a pasar y cuándo. Nadie esta libre”, ha transmitido a los alumnos Sonia de Abia, responsable de Servicios Sociales de la ONCE en Aragón, Navarra y La Rioja.

En esa línea, ha explicado que el objetivo de estas iniciativas pasa por “visibilizar” y lograr que los más jóvenes “se sientan más sensibilizados con la discapacidad”. Ha insistido en que es fundamental “aprender a gestionarlo, a tratarlo y a empatizar con ello”.

Por su parte, la vicepresidenta del Consejo Territorial de Aragón de la ONCE, Ruth Quintana, ha puesto el acento en el papel clave del entorno educativo en la inclusión. “Para estudiar de forma normalizada son imprescindibles los compañeros, tanto en el aula como en el recreo", ha dicho a los alumnos. “Tenéis un papel muy importante para conseguir que esa persona pueda llevar la misma vida que vosotros y no se vea apartada”, ha insistido.

Quintana ha enmarcado esta actividad dentro de la programación anual de la Semana de la ONCE en Aragón, que en esta ocasión se ha desarrollado en la provincia de Huesca con propuestas destinadas a acercar a la ciudadanía la realidad de la discapacidad visual. En este contexto, ha detallado que se han organizado iniciativas como goalball, desayunos a ciegas o talleres de cocina con personas sordociegas, con el objetivo de que la población “se ponga en la piel de una persona con discapacidad visual grave o ceguera total” y comprenda mejor los recursos y apoyos que utiliza en su día a día.

La vicepresidenta ha insistido en la importancia de dar a conocer estos sistemas, explicando que el braille no solo permite leer o escribir, sino desenvolverse con autonomía en situaciones cotidianas, desde utilizar un ascensor hasta identificar alimentos en casa, algo que ha considerado esencial para entender “qué hace la ONCE con los recursos que recoge” y cómo se devuelven a la sociedad en forma de servicios sociales.

La respuesta del alumnado ha sido, según ha destacado, muy positiva, ya que “son esponjas, les encanta aprender, y más con juegos”. Quintana ha apuntado que los centros educativos son espacios idóneos para enseñar y educar valores como la inclusión y el respeto.

 

 

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