Cáritas Diocesana de Huesca ha inaugurado este martes las Jornadas de Solidaridad 2026 con la vivienda como eje central. Durante dos semanas, la entidad desarrollará encuentros, testimonios y actividades para poner rostro a una problemática que afecta cada vez a más personas. En 2025, Cáritas acompañó a más de mil personas con dificultades para acceder o mantener un hogar digno.
Las Jornadas de Solidaridad de Cáritas Diocesana de Huesca han arrancado con una jornada que ha reunido a voluntarios, trabajadores y participantes de los distintos proyectos de la entidad en un encuentro centrado en reflexionar sobre el acceso a la vivienda, que se ha convertido en uno de los uno de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad.
El director de Cáritas en la diócesis, José Antonio Torres, ha recordado que estas jornadas se celebran cada año como una oportunidad para renovar el compromiso de la organización con las personas más vulnerables. “Son una ocasión para reafirmar nuestro compromiso con la justicia y la dignidad de cada persona, y con la esperanza de que haya un mundo más humano, en el que la solidaridad no sea una excepción, sino un modo natural de reaccionar y de construir entre todos”, ha señalado.
Torres ha explicado que las jornadas también sirven como recordatorio de lo que "tenemos que hacer cada día en la atención a las personas que están en situación de vulnerabilidad o de pobreza".
La secretaria general de la entidad, Isabel Ramos, ha destacado que el programa de este año gira en torno al problema de la vivienda. “Hemos querido centrar todos los actos en este tema porque es una de las realidades más preocupantes que estamos viendo”, ha explicado.
Durante el encuentro inaugural se han escuchado testimonios de personas que "viven situaciones de vulneración del derecho a la vivienda". Después, los asistentes han participado en un trabajo en grupo para compartir reflexiones y propuestas.
Ramos ha explicado que las situaciones de vulnerabilidad relacionadas con la vivienda son cada vez más frecuentes y diversas. Entre los casos atendidos se encuentran personas sin hogar, familias que viven en viviendas en malas condiciones y situaciones de hacinamiento en pisos pequeños, como 12 personas en 60 metros cuadrados. "Estas son situaciones que vemos cada día en las parroquias", y en este primer encuentro de las jornadas, personas afectadas han trasladado cómo lo viven.
En 2025, Cáritas destinó más de 129.000 euros a ayudas vinculadas con la vivienda, desde el pago de alquileres o suministros hasta el apoyo para afrontar fianzas. "Ahora mismo piden fianza hasta para entrar en una habitación, sin contrato. Estamos viendo cosas que nunca creímos que podríamos ver", ha lamentado Ramos.
Acualmente, Cáritas ya ha destinado más de un 30 % de lo previsto en este año en materia de vivienda y "vemos que no va a ir a mejor visto. Es un problema muy importante al que hay que darle voz y denunciarlo. Un problema que tanto sufre la sociedad en general y especialmente las personas que están en situación de mayor vulnerabilidad".
La organización atendió en 2025 a más de mil personas en cuestiones relacionadas con la vivienda. Entre ellas se observa un aumento de personas migrantes, muchas en situación administrativa irregular, que encuentran especiales dificultades para acceder al mercado de alquiler.
Entre otras personas, en el acto han participado Camila y Gisela, dos mujeres migrantes que han compartido su experiencia. Camila, originaria de Colombia, lleva dos años en España y uno viviendo en Huesca. Madre de familia, ha explicado que el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las mayores dificultades para muchas personas que llegan de otros países. "Un derecho fundamental se ha convertido en casi imposible en esta sociedad debido a que es muy costoso el poder conseguir una vivienda en la relación de los salarios que se están viviendo en la provincia".
Como ha trasladado, "muchas personas nos vemos al final del mes alcanzadísimas, ya que casi un 80% del salario se va en el alquiler. Yo soy madre cabeza de hogar, y mis hijos y yo nos vemos afectados porque al final ¿comes o vives, qué haces?".
Ha pedido al Gobierno que se tomen medidas para que, por ejemplo casos como el suyo de mujeres cabezas de hogar, "puedan tener una vivienda digna y otra manera de poder vivir, sostenernos y sostener". Somos el tronco de una familia, entonces hay que dar medidas.
También apuntó posibles vías de solución, como aprovechar las viviendas vacías con acuerdos con propietarios e incluso recuperando viviendas en pueblos abandonados para que puedan convertirse en una opción para quienes buscan empezar una nueva vida. "Muchas personas tienen ideas pero no se pueden llegar a cabo porque no hay una mesa de negociaciones o un espacio para planrtearlas", ha señalado.
Un testimonio similar ha compartido Gisela, procedente de Ecuador y residente en Huesca desde hace casi cuatro años. Vive con su familia, formada por cuatro miembros, en un piso de alquiler que tardaron más de un año en encontrar. Durante ese tiempo tuvieron que compartir vivienda mientras buscaban algo que pudieran permitirse.
“Siempre lo íbamos postergando esperando que saliera algo más económico, pero pasaba el tiempo y las condiciones en las que estábamos no eran las más apropiadas, y nos tocó tomar la decisión, porque la salud mental no tiene precio". Como ha añadido, “tener una vivienda es un derecho, no un lujo. Pero es lamentable que muchas familias tengan que dedicar casi todos sus ingresos para poder vivir en condiciones dignas”.
ACTIVIDADES
Las Jornadas de Solidaridad continuarán con varios actos abiertos a la ciudadanía. El jueves 12 de marzo, la iglesia de Iglesia de San Vicente acogerá una conferencia del cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, que reflexionará sobre la respuesta de la Iglesia ante las situaciones de vulnerabilidad y pobreza.
Ese mismo día se inaugurará también el tradicional rastrillo solidario en los locales de la calle Rodrigo López, donde se expondrán productos elaborados en los talleres prelaborales de confección textil y carpintería de la entidad. El rastrillo estará abierto de 10.30 a 13.30 y de 17.00 a 20.00 horas hasta el sábado 14 de marzo.
La programación continuará la próxima semana con un taller sobre cuidado emocional en Lanaja, dirigido especialmente a voluntarios, y culminará con la fiesta del voluntariado, un encuentro de agradecimiento a las personas que sostienen la acción diaria de Cáritas.
