Ibón Cejalvo Aljama ha cumplido su compromiso con la historia y la ciudad. Es una joven extraordinariamente responsable, incluso en su participación. Fue mairalesa infantil y mayor por el Barrio de San Lorenzo, y por el santo decidió dar un impulso más con la aceptación de una propuesta de su tío Daniel, con quien tanta vida ha compartido: ser la primera Danzante de la historia de Huesca, orgullo que comparte con su compañera Cristina Esperanza, las luces principales de ese 10 de agosto de 2023 en que todos los ojos del universo estuvieron centrados en ambas. Durante meses, hasta que Cristina se decidió, de 29 de septiembre de 2022 a 23 de febrero de 2023, toda la expectación se concentró en la joven estudiante de Lenguas Modernas en la Universidad.
La joven Ibón suscitó la admiración de Huesca y de la provincia, y de paso sirvió para que la Agrupación dejara constancia de que, si nunca había habido presencia femenina, era por una cuestión circunstancial, que no estatutaria ni de voluntad, y por eso el anuncio fue acogido con un jolgorio como pocos de nuevas incorporaciones. Responsabilidad que asumió en la línea de sucesión desde Cándido Ara al hijode éste, Alejandro, Jesús y Lorenzo, los primos Lorenzo Ara y Daniel Cejalvo. La saga de los Fortico. Cuando se lo planteó Daniel, le replicó que "era una idea loca".
Aquel 10 de agosto de 2023 fue extraordinariamente especial e Ibón lo asumió con la naturalidad que caracteriza la madurez temprana de esta joven, que su familia define como tenaz, comprometida y con una buena sonrisa. Ha pasado por los atuendos de mairalesa y también de jotera, como acredita su maestro Javier Badules. Durante tres años, bien preparada por su amor y práctica de distintas disciplinas deportivas, ha sido una más -nada menos- de los cuadros de los Danzantes en la mañana grande de Huesca, en Roma, en el Santuario de Loreto, en la Plaza López Allué y en los centros residenciales.
Transcurridos los nervios del debut, mostró aplomo y expresividad con las espadas y con los palos viejos y nuevos, entusiasmo y discreción, porque esto va de que luzca la agrupación y no de que destaque ninguno de manera individual. El mismo gran aplauso con el que fue acogida en el anuncio, secundado por abrazos y júbilo unánime, se ha llevado en la despedida que, por cierto, no es única entre los jóvenes. Otros han disfrutado de la experiencia y se han retirado, con absoluta naturalidad.
Seguirá disfrutando de "las mejores fiestas del mundo al 100 %", pero aquella niña Ibón, apenas frisada la mayoría de edad cuando nos hizo felices a todos los oscenses, ahora en el extranjero en pleno Erasmus de dos años como estudiante disciplinada y aplicada que es, ha visto el momento de poner cierre a una gran vivencia: "Ha sido una etapa muy bonita que cierro dejando la plaza en buenas manos", asegura Ibón, cuya plaza será ocupada por Jesús Silano en el relevo natural del nexo de dos familias, marido además de la portentosa jotera y maravillosa persona que es Sofía Bueno.
No tiene otras palabras que las de gratitud que traslada a través de EL DIARIO DE HUESCA: "Agradezco a la ciudad de Huesca, a mis compañeros y a todo el mundo en general todo el apoyo recibido".
Se va en la misma línea de sobriedad y de elegante discreción con la que llegó, que ayudó a normalizar algo que fue excepcional sin romper nada, porque nada había que romper más allá de la naturalidad de una sucesión que cayó en una joven de las que configuran la identidad de Huesca: una muchacha asombrosa que ha sido una danzante magnífica.