El local de la Asociación de Vecinos del Barrio de Santiago ha acogido este jueves la presentación de un proyecto en torno al futuro climático de las ciudades. Marina Gros ha trasladado la idea de que el cambio climático también se combate desde el barrio a través de actividades como censar árboles o pelear por un banco a la sombra. La biotecnóloga, ecofeminista y activista medioambiental, Premio Nacional de Juventud 2024, ha protagonizado una charla organizada por la Plataforma Árboles Vivos Huesca, en colaboración con Ecologistas en Acción y la propia asociación vecinal, bajo el título Barrios por el Clima, una experiencia de participación ciudadana.
La iniciativa que Gros ha presentado nació en Córdoba y cuenta ya con ocho grupos activos trabajando a nivel de barrio en distintos puntos de España. Su filosofía parte de una realidad emocional que muchas personas reconocen. "Muchas veces nos genera incluso desasosiego pensar que no podemos hacer nada, que somos muy pequeñitos y las decisiones se toman en las cumbres internacionales", ha explicado. La respuesta de Barrios por el Clima es que sí se puede hacer algo, y que ese algo tiene un impacto en el día a día. "La acción en los barrios es de lo más importante que podemos hacer, porque tiene una afección directa con nuestro día a día, permite sensibilizar y transformar", ha dicho
Gros, coordinadora del Área de Clima y Energía de Ecologistas en Acción Huesca, ha subrayado que en el momento actual hay que empezar a trabajar la adaptación al cambio climático. "Estamos viendo cómo los efectos meteorológicos extremos están desbocados: las danas, las sequías prolongadas, las precipitaciones, las temporadas de calor durante el invierno. Estamos ya percibiendo en nuestro propio día a día qué es esto del cambio climático".
Entre las actividades concretas que impulsa la iniciativa, Gros ha mencionado la termometrada estatal celebrada en septiembre -en la que Barrios por el Clima participó activamente-, los censos de arbolado urbano y los censos de alcorques vacíos que deberían estar ocupados por árboles, porque "son los que nos van a proveer de sombra, permiten que haya más biodiversidad dentro de los entornos urbanos, hacen de corredores ecológicos dentro de las ciudades, nos protegen de los vientos de las altas temperaturas. Se trabaja mucho específicamente este tema porque es muy importante", ha apuntado.
En ese sentido, la charla ha querido ser también un punto de partida. “Queríamos explicar qué se está haciendo en otros lugares -ha comentado- y ver si aquí puede surgir un germen”. Ese “germen” podría traducirse en otras acciones concretas como la creación de refugios climáticos -espacios donde la ciudadanía pueda resguardarse del calor o del frío- o la elaboración de mapas colaborativos de estos espacios. “Hay que ver qué puede surgir en Huesca”, con protagonismo de los vecinos y vecinas.
La activista ha valorado que la ciudad “tiene la dimensión perfecta para que haya un grupo así en cada barrio. Vecinas y vecinos que quieran mejorar las condiciones del lugar donde viven y con ello la calidad de vida. “Queremos vivir mejor, salir a la calle y que haya un banco a la sombra debajo de un árbol. Queremos más lugares verdes y con biodiversidad, que no sea solo césped cortado, sino que haya flores e insectos, que son muy importantes, porque dan vida, permiten que haya más pájaros y más diversidad", ha añadido.
Gros ha señalado en la gestión municipal algunas iniciativas positivas, como los alcorques de biodiversidad, que ha considerado muy interesante, pero ha advertido de una tendencia preocupante. “Estamos viendo en general -no solo en Huesca- una política de arrase con el arbolado maduro”. Ha citado el caso que denuncia la Plataforma Árboles Vivos de la actuación en el Polígono de las Harineras, "donde ya se cortaron un montón de plataneros, y ahora mismo el proyecto de macrorrotonda estaría poniendo en riesgo también arbolado maduro. La reclamación de los vecinos es que se respete, que se haga otro trazado de la infraestructura y que se puedan preservar los árboles. Y especialmente -ha añadido- un cedro del Himalaya, que está dentro del catálogo de árboles singulares".
En este sentido, ha señalado que “no es compatible hacer adaptación al cambio climático con estar cortando árboles” y ha denunciando “una falta de coherencia en las políticas por parte del Ayuntamiento”.
Ha rechazado que las nuevas plantaciones compensan las talas. "¿Cuántos años necesitan esos árboles para poder dar los servicios ecosistémicos que nos está dando un árbol de 30, 40, 50 u 80 años? Si lo queremos monetizar, si se quiere hablar incluso de economía, es impagable".
Gros ha animado a la participación vecinal valorando la dimensión social y emocional del proyecto. “Hacer cosas a nivel de barrio es muy divertido”, ha apuntado. Ha puesto como ejemplo que en Córdoba se ha conseguido la renaturalización de fuentes. "Son fuentes que no necesitan cloro ni prácticamente mantenimiento, y se han creado a través de una colaboración con la universidad y con vivero de plantas autóctonas. De repente son fuentes que tienen una biodiversidad tremenda, y los vecinos y vecinas bajan a disfrutar del espacio. Ha llegado a ser tan importante que incluso se ha celebrado el cumpleaños de la renaturalización". Que se reúnan 50 personas para "celebrar el cumpleaños de un espacio que están disfrutando y regalando también a la ciudad es tremendamente hermoso, porque a los seres humanos vivir cerca de la naturaleza nos hace más felices", ha finalizado.