En la inmensidad de la celebración del 1 de mayo de la Romería en el Santuario de Loreto, quizás cuarenta años puedan no parecer mucho. Pero es cierto que la presencia de los caballos, los jinetes y las amazonas del Club Hípica de Salas que fundó y preside Kiko Gregorio embellece y otorga un significado de universalidad a la celebración, al santo y a la familia que erigieron Orencio y Paciencia.
El club es un fijo tanto en esta festividad como en San Antón en la Plaza de Santa Clara, este año suspendido por el problema de la recuperación para la causa de la habitabilidad de las comunidades que en noviembre amenazaron colapso estructural. Una lástima porque, además, ahí los equinos reciben la ancestral bendición de los animales. Los caballos acompañaban este 1 de mayo la Bendición de Términos a cargo del vicario general, José Alegre Lanuza Una vez cumplidos los deberes espirituales, correspondía dar gusto a los placeres mundanos con una barbacoa que elaboraba con su pericia proverbial Kiko Gregorio. Allí, socios (son unos 70), deportistas y amigos disfrutaban de buenas carnes.
Había llegado la comitiva montada por el exterior de la ciudad, algo que agrada menos a jinetes y amazonas que ir por el centro como otros años. Eran unos cuarenta los caballos y yeguas que daban un bonito espectáculo por el entorno y luego en los aledaños del santuario. Agradece cuando el Ayuntamiento dispone de servicio de limpieza en estos movimientos, porque son conscientes de la importancia de no dejar huella de excrementos. Retornaban, tras la presencia en el templo, por Camino de Loreto, Club de Tenis, Alcañiz y hasta Salas.
Está muy satisfecho Kiko con la evolución del club. "Estamos en bastantes competiciones, tanto niños como mayores. Torrijos está rescatando la doma vaquera y también hacemos doma clásica, si bien en campeonatos lo que más practicamos es la modalidad de saltos. Los resultados en las aragonesas y las nacionales son muy buenos", tal es el caso de su hijo Luis, director ahora de la Hípica y competidor.
CAMPAMENTOS DE VERANO
Están muy ilusionados los rectores de Hípica de Salas ante la organización de los campamentos de verano, en los que esperan a muchos niños y jóvenes. "Damos todas las facilidades para que los disfruten, para que vivan el contacto con los caballos, que es muy gratificante".
Para gozar de la belleza de los caballos y de su monta, entre junio y primeros de agosto se desarrollarán las actividades de la Hípica de Salas de lunes a viernes. Están abiertas las plazas en el correo electrónico luisgregorioramon|gmail.com
PAULA, ENTRE LOS CABALLOS Y LOS ESTUDIOS
Entre los participantes en esta romería, se encuentra la familia Lucán Pérez, con el padre, Marino, y sus dos hijas amazonas, Paula y Alejandra. Paula, la primogénita, es un ejemplo de joven (17 años) que armoniza su pasión por los caballos con los estudios.
Paula monta desde que tenía 3 años, en que su padre le permitió sentarse sobre un pony. No falta a las citas en San Antón ni Loreto. Es más, su proactividad -igual que la de su hermana que también parte con la legión oscense- le ha guiado sobre Atila a ser cabo de los romanos en la Procesión del Santo Entierro de la Semana Santa de Huesca.
Con su hermana, tienen cuatro caballos: Atila y Manzanares, que reposan y se ejercitan en torno a la casa familiar de Quicena, River III y el potro Tamaimo que ahora mismo están domando. Su hermana Alejandra disfruta de Zarco, "que es precioso con su ojo de un color".
A Paula le cuesta, como es normal a su edad, hablar de sí misma, pero sus derroteros trotan sobre la alta competición. Es una amazona "de alta escuela", aseguran sus compañeros de la Hípica. Buena estudiante, "no me cuesta ponerme ante los libros" y cursará Medicina en su ingreso en la Universidad, bien en Huesca, bien en Zaragoza, integra ya el SICAB (Salón Internacional del Caballo de Pura Raza Española), que se celebrará en Sevilla en noviembre. De su mirada y su palabra se desprende su fascinación. Entre semana, un par de días va a entrenar con los caballos "oscenses", entre el exterior de su casa con la vista al Castrillo de Montearagón (al que llegan en ocasiones con Atila y Manzanares, nombre dedicado al torero). Por cierto, también ha sido alguacilillo en la Feria Taurina de la Albahaca. De viernes a domingo, montan a los caballos de Zaragoza bajo la supervisión de su entrenador, Enrique Bautista, en la disciplina de doma clásica.
Paula Lucán, que incluso soñó de pequeña con el rejoneo por la admiración a Lea Vicens, no padece ningún tipo de estrés por esta multidisciplinariedad. Con la agilidad que da la edad y la pericia, monta a Atila, un Martínez Boloix, y Alejandra a Manzanares, hispanoanglo árabe, uno negro como el legendario Furia de la serie de hace medio siglo, el otro castaño con un precioso pelaje.
¿Qué tiene montar a caballo que tanto gusta? "Los caballos son nobles de verdad, hay que cuidarlos pero ellos corresponden siempre y tienen ese instinto que les permite saber siempre a quién llevan encima. Tiene una chispa que hace disfrutar mucho y la verdad es que no me imagino la vida sin ellos". Su trayectoria de "alta escuela" le avala junto a esa sonrisa que es el sello de la empatía con el caballo. Loreto le bendice. Éxitos.