El periodismo de salud frente al desafío del cáncer: rigor contra bulos en la era de la infodemia

Profesionales de El País, Maldita Ciencia y el Hospital Reina Sofía de Córdoba intervienen en el Congreso de Periodismo de Huesca

12 de Marzo de 2026
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Ángel Losada, Gema Timón, Rocío Benavente y Pablo Linde. Foto Myriam Martínez
Ángel Losada, Gema Timón, Rocío Benavente y Pablo Linde. Foto Myriam Martínez

El desafío de frenar los bulos y reforzar el rigor informativo en temas sanitarios ha sido el eje central de una mesa redonda en el 27º Congreso de Periodismo de Huesca. Bajo la premisa de que “con la salud no se juega”, profesionales como Pablo Linde (El País), Rocío Benavente (Maldita Ciencia) y Gema Timón (Hospital Reina Sofía de Córdoba) han reflexionado sobre cómo una información mal contextualizada puede arruinar políticas de prevención o generar falsas expectativas en pacientes con cáncer.

La mesa redonda se ha celebrado en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer en Huesca, dentro del programa del 27 Congreso de Periodismo. El moderador Ángel Losada, vinculado a la entidad, ha enmarcado el debate recordando que la comunicación rigurosa es una herramienta clave para reducir la incertidumbre y mejorar la comprensión social del cáncer.

EL "FANGO DE LA INFODEMIA"

La información sanitaria se desarrolla hoy en un entorno saturado que los expertos describen como el “fango de la infodemia”. Rocío Benavente ha señalado que el cáncer y los productos vinculados a la pérdida de peso figuran entre los ámbitos más expuestos a la desinformación, ya que combinan una elevada dificultad científica con un fuerte componente emocional.

En este contexto, los bulos prosperan al presentar soluciones simples a cuestiones de gran dificultad, lo que resulta especialmente atractivo para quienes buscan respuestas rápidas tras un diagnóstico. Ante un ecosistema digital que premia los contenidos capaces de captar y retener la atención, Benavente ha defendido que la tarea del periodismo no debe limitarse a desmontar falsedades, sino también a explicar cómo se genera el conocimiento científico y a escuchar las inquietudes reales que circulan entre la ciudadanía.

Durante su intervención, la periodista también ha advertido de que los profesionales de la información trabajan en un escenario dominado por plataformas tecnológicas que responden a lógicas distintas a las de los medios tradicionales. Estos espacios tienden a amplificar mensajes llamativos o teorías conspirativas porque prolongan el tiempo de permanencia del usuario, lo que obliga a reforzar la dimensión pedagógica del periodismo científico.

En ese proceso, los ciudadanos no son únicamente receptores de la información. Los participantes han señalado que el público también puede convertirse en difusor involuntario de desinformación al compartir mensajes que parecen verosímiles o esperanzadores en momentos de incertidumbre. Esa participación activa contribuye a amplificar contenidos que, aunque falsos, se perciben como cercanos o útiles.

RESPONSABILIDAD DEL PERIODISTA ESPECIALIZADO

El periodista Pablo Linde ha subrayado que el periodismo sanitario conlleva una responsabilidad singular, ya que influye directamente en decisiones que afectan a la vida de las personas. Mientras un bulo sobre política internacional difícilmente altera la vida cotidiana de un lector, una información incorrecta sobre un tratamiento puede condicionar decisiones médicas reales.

Como ejemplo de ese criterio profesional, Linde ha relatado cómo su medio decidió no publicar inicialmente un estudio sobre cáncer de páncreas en ratones que otros presentaron como una posible cura. La redacción optó por esperar y ofrecer posteriormente una explicación contextualizada que aclaraba que la aplicación clínica de ese avance estaba aún muy lejos.

Además, ha señalado que los modelos de suscripción están cambiando el funcionamiento de muchos medios de comunicación. Este sistema permite reforzar la relación de confianza entre el periódico y sus lectores y favorece contenidos rigurosos frente a la búsqueda inmediata de tráfico.

COMUNICACIÓN COMO INTERVENCIÓN CLÍNICA

Desde el ámbito hospitalario, Gema Timón ha sostenido que la comunicación sanitaria debe formar parte de la propia intervención clínica. Informar sobre salud, ha explicado, implica trabajar con “la cristalería más fina”, en referencia a las emociones, miedos e incertidumbres que acompañan a los pacientes.

Según ha señalado, un error o una ligereza informativa puede romper la confianza en el tratamiento y en la evidencia científica. Por ello, ha defendido que comunicar correctamente también forma parte del cuidado del paciente.

Timón también ha recordado que las instituciones sanitarias tienen la responsabilidad de mejorar la manera en que trasladan sus investigaciones a la sociedad. Muchos expertos dominan su campo científico, pero no siempre saben explicar sus hallazgos de forma comprensible para el público general. Adaptar el lenguaje y los formatos resulta clave para que la información pueda ser comprendida y utilizada.

OBSTÁCULOS Y FUNCIÓN SOCIAL

El moderador Ángel Losada ha planteado que uno de los problemas actuales no es únicamente la falta de datos fiables, sino que parte de la sociedad mantiene conocimientos que la ciencia ya ha superado. Esta situación genera confusión y dificulta la comprensión de los avances médicos.

Durante el debate vinculó conceptos como miedo, conocimiento y confianza a la comunicación sobre el cáncer, señalando que una información rigurosa permite a las personas comprender mejor su situación y tomar decisiones con mayor autonomía.

No obstante, Losada también ha reconocido que el modelo económico y la estructura de muchas empresas periodísticas pueden limitar en ocasiones la función social del periodismo, especialmente en un contexto donde la rapidez informativa compite con la necesidad de explicar con profundidad los avances científicos.

En ese contexto, Losada ha defendido también el derecho de la ciudadanía a entender la información sanitaria. Para el moderador, uno de los grandes desafíos del periodismo es traducir la complejidad científica a un lenguaje comprensible sin perder precisión, de modo que cualquier persona pueda interpretar correctamente los avances médicos.

Ángel Losada, Gema Timón, Rocío Benavente y Pablo Linde. Foto Myriam Martínez
Ángel Losada, Gema Timón, Rocío Benavente y Pablo Linde. Foto Myriam Martínez

TECNOLOGÍA, RELEVO Y LENGUAJE

De cara al futuro, los participantes han coincidido en varios desafíos que marcarán la evolución del periodismo de salud. Entre ellos han destacado la necesidad de reforzar la especialización, de modo que los periodistas profundicen en el conocimiento científico para evitar interpretaciones erróneas de los estudios médicos.

También han subrayado la importancia de la escucha ciudadana. Para mejorar la utilidad de la información sanitaria, los profesionales deben prestar atención a las dudas que circulan en redes sociales o en grupos de mensajería, como WhatsApp, donde a menudo aparecen preguntas reales de la población que no siempre encuentran respuesta en los medios.

Otro de los retos señalados ha sido el impacto de la tecnología. Los ponentes han coincidido en que los periodistas deberán dominar herramientas como la inteligencia artificial, que tendrá un papel creciente en la producción y difusión de contenidos informativos.

En este contexto, Gema Timón ha advertido de que la cantera de profesionales especializados se ha ido envejeciendo, por lo que será necesario incorporar nuevas generaciones con vocación de servicio público y habilidades narrativas adaptadas al entorno digital.

Por su parte, José Manuel Ramón y Cajal, presidente de la AECC en Huesca, ha planteado la necesidad de revisar el lenguaje bélico utilizado con frecuencia para hablar del cáncer, proponiendo avanzar hacia términos más humanos y precisos.

Durante el turno de intervenciones también se ha abordado la autonomía del paciente en el acceso a la información sanitaria. Losada ha recordado que comprender correctamente los datos sobre salud forma parte de la capacidad de las personas para decidir sobre su propio proceso clínico, un aspecto que cada vez se considera más ligado a la gobernanza de los sistemas sanitarios.

En última instancia, los participantes han coincidido en que la calidad de la información seguirá siendo la herramienta más eficaz para combatir la desinformación y reforzar la confianza social en la ciencia. Cuando el periodismo explica con claridad los avances médicos y contextualiza los datos, permite que la ciudadanía tome decisiones informadas y afronte la enfermedad con mayor conocimiento y dignidad.