"Vemos ahora a Jesús coronado de gloria y honor por su pasión y muerte (Heb 2, 9)."
La Procesión de la Coronación de Espinas rasga, al ritmo de jotas de la pasión, la noche del Martes Santo, 75 años después de que comenzara a desfilar la Cofradía de la Preciosísima Sangre, túnica blanca con un corazón rojo del que caen dos gotas de sangre en el pecho, bocamangas y capirote rojos.
Jesucristo es humillado y coronado con una rama de espinas, representado en ese paso de Tomás Marqués de 1902 al que puso peana Vicente Vallés casi medio siglo más tarde. Para aliviarlo, la jota se eleva al cielo con las voces de Toño Julve, Celia Cáliz, Ainhoa Obón, Fernando Martínez, Antonio Benedí y las hermanas Boli. Todo el trayecto está salteado de cultura popular. Se cumplen quince años desde que la Asociación de Vecinos de San Lorenzo y Julve alcanzaran un acuerdo divino para acompañar al Cristo en una terrible tesitura.
Como testigo de este prodigio en la noche, Fernando Martínez, uno de los alumnos de Toño Julve en Madrid, ha estado presente con su hija y presidenta de la Casa Aragonesa en la capital, Elena Usán. Todo tiene su trascendencia.
Y así, partiendo de San Lorenzo, alcanzó el Cristo coronado por las espinas el destino que será salida de Santo Domingo y San Martín.
