Ona, Horus, Neo y Arco se dedican a jugar, y mientras lo hacen, se convirten en una nueva pieza de la seguridad en Huesca. La Policía Local cuenta con su Unidad Canina de Apoyo y Seguridad (UCAS), un servicio especializado pionero en Aragón dentro de una policía local, que ha sido presentado este jueves en las dependencias municipales con una exhibición que ha mostrado que detrás de las capacidades de los canes hay horas de trabajo, confianza mutua y vocación de servicio.
En la presentación han participado la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, acompañada por la concejala de Seguridad Ciudadana, Gemma Allué, el intendente jefe de la Policía Local, Nicolás Hernández, y los dos agentes guías caninos que dan vida a la unidad: el oficial Alfonso Mur y el agente Ignacio Cebollero. Junto a ellos, Ona, Horus, Neo y Arco, cuatro pastores belga malinois especializados en la detección de estupefacientes.
La creación de la UCASforma parte de una estrategia más amplia de modernización de la Policía Local, reflejada en la modificación del reglamento del cuerpo aprobada el pasado año. “Después del gran debut que tuvo la Unidad Canina en la cabalgata de Reyes, hoy queríamos hacer su presentación oficial”, ha explicado la alcaldesa, quien ha recordado que este recurso se suma a la incorporado de las pistolas táser y que el siguiente paso será la puesta en marcha de una Unidad Medioambiental.

Orduna ha subrayado que Huesca es una ciudad “que está creciendo, donde las circunstancias cambian y los delitos evolucionan”, y que el objetivo es "proteger a la ciudadanía y también a los propios agentes”. En ese camino, ha destacado la buena coordinación con Policía Nacional y Guardia Civil y ha reivindicado a Huesca como “una ciudad referencia en seguridad”.
Como ha señalado Alfonso Mur, Aragón era hasta ahora la única comunidad autónoma de España que no contaba con una unidad canina en alguna de sus policías locales. “Con esta implantación, Huesca se convierte en la primera policía local aragonesa con una unidad canina operativa integrada en su organigrama”, ha afirmado.
La razón de ser de la unidad es la detección de estupefacientes, especialmente en el ámbito del menudeo. “Las estadísticas indican que es un problema elevado, no solo en Huesca sino a nivel nacional”, ha explicado Mur. Por ello, los perros participarán en controles de tráfico, dispositivos en vía pública y actuaciones preventivas.
Uno de los focos principales estará en las proximidades de los centros educativos, especialmente institutos, aunte el consumo de cannabis entre adolescentes. “Es una herramienta fundamentalmente preventiva, ya que solo su presencia ya genera un efecto disuasorio muy importante”, ha señalado el oficial.
La UCAS también tendrá una vertiente educativa, con charlas de prevención acompañadas de exhibiciones en centros escolares, y otra colaborativa, prestando apoyo a otros cuerpos policiales que lo soliciten.
DOS GUÍAS Y CUATRO PERROS
La unidad está formada por dos guías caninos, ambos agentes de la plantilla con una larga trayectoria en el mundo del perro de trabajo, y cuatro ejemplares de pastor belga malinois. La dotación incluye un vehículo específico adaptado.
Un dato que ha subrayado Mur es que ninguno de los perros ha sido comprado. Todos proceden de cesiones de otras policías locales o de protectoras. El caso más llamativo es el de Horus, el más joven de la unidad, de solo dos años, rescatado de una situación de abandono y maltrato en Cádiz. “Le hemos dado una segunda vida y está funcionando muy bien”, ha explicado el oficial.
Junto a él trabajan Ona, la única hembra del grupo, de ocho años; Neo, macho de seis años; y Arco, también de ocho, con una socialización “extrema” y un olfato “espectacular”.

La exhibición ha permitido comprobar cómo trabajan los perros en escenarios reales: búsqueda en zonas abiertas como un parque, inspección exterior de un vehículo, detección en mochilas y maletas -como en un instituto o una estación- y registro en el interior de una vivienda.
El sistema de trabajo utilizado es el marcaje “lapa”, el más habitual en policías locales por su idoneidad para el menudeo. El perro no señala de forma genérica, sino que localiza el foco exacto del olor, lo marca con la trufa y se sienta o tumba, manteniendo la posición hasta recibir el premio del guía. Todo el trabajo se basa en el juego, sin comida ni presión.
La obediencia es otro pilar fundamental. “No nos podemos permitir que el perro se distraiga por una pelota, un gato o cualquier estímulo”, ha explicado Mur. Más aún cuando trabajan tan cerca de personas. Por eso, el adiestramiento elimina por completo cualquier atisbo de agresividad: incluso ante una agresión, el perro está entrenado para retirarse.
ENTRENAMIENTO DIARIO
Ignacio Cebollero ha detallado que, aunque la especialización dura unos seis meses, el entrenamiento es diario. Desde cachorros se trabaja la socialización y la asociación del olor de la sustancia con el juguete. Los perros están capacitados para detectar hachís, marihuana, heroína, cocaína, anfetaminas, metanfetaminas y sus derivados.
Más allá de la raza, los guías insisten en que lo importante son los ejemplares, no el pedigrí. “Cualquier perro bien entrenado y bien socializado puede funcionar en una unidad canina”, ha señalado Mur, aunque el malinois destaca por su capacidad física y resistencia.
La creación de la Unidad Canina no busca sustituir otros medios, sino complementarlos y cubrir un espacio que hasta ahora no existía. “Abrimos un ámbito de trabajo que no se realizaba”, ha señalado Mur, ya que la UCAS aportará un valor añadido tanto en prevención como en intervención.