La 'operación Costa' cuya paternidad nadie reconoce... pero, existir, existió

La desmemoria se combate con la hemeroteca -hoy con internet- y será el futuro el que dictará si se ha perdido una oportunidad única

03 de Enero de 2024
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Miguel Loureiro, una buena noticia en este Huesca convulso. Foto LaLiga
Miguel Loureiro, una buena noticia en este Huesca convulso. Foto LaLiga

"Jamás ha habido una oferta finalista, una oferta económica que digan: oye, macho, queremos comprar el club, esta es la negociación. Eso no lo ha tenido la Fundación". Habían transcurrido casi siete de los 8:40 minutos de la declaración institucional sin preguntas (sí, sin preguntas, le moleste o no a la Fundación y al club, porque lo de luego fue una charleta y por tanto no entra dentro del acto publicable) de José Antonio Martín Otín "Petón" cuando pronunció esa frase. Aderezada con las gargantas profundas del club a los querubines (los ángeles blancos, ya saben, ingenuos) para convencerles de que en realidad no ha habido oferta de compra, viene a resultar que a los que no sean muy avezados, los que no están en la pomada, todo les parezca una ensoñación de unos pocos.

Pero está la hemeroteca, está la huella de internet y está, sobre todo, la verdad. Los primeros rumores asomaron en los últimos meses de 2022, y lo hicieron por una sencilla razón: sin demasiado conocimiento, pero las cuentas del Huesca empezaban a flaquear inquietantemente. Si quieren al respecto una voz "autorizada" por el club, el conferenciante de la Corte Gonzalo Ávila afirmó que el ajuste se inició un año más tarde de lo debido. Ya relaté mi encuentro en el palco con Jorge Costa y el encuentro con Petón en el que éste le decía aquello de: "Hablaremos".

Inopinadamente, el proceso que parecía encarrilado por la relación inicial de los dos principales hacedores de cada parte se estancó. La causa: la falta de fluidez en la información por parte del vendedor al potencial comprador. Paradójicamente, la interlocución no fue de la Fundación, sino del club, algo que no deja de ser una contradicción si atribuimos a ésta la propiedad -que se la atribuimos, caray-.

Durante un tiempo, los encuentros quedaron en pausa. Todo influía, incluso las elecciones en un club con veleidades de politización evidente (léase el famoso gratis total a Viena de directivos y diputados). Era ya junio cuando se produjo la remodelación en el Consejo de Administración del Club. En esa rueda de prensa, Petón -como meses antes Josete Ortas- volvió a mencionar el nombre de Jorge Costa y su grupo, a pesar de la confidencialidad que se supone a estas operaciones y que se estima firmada cuando comienzan los procedimientos. La crisis institucional no fue la última tras la dimisión después del partido del Eldense de Alberto Larraz, anuncio de Petón de reposición de Lasaosa mediante a las estructuras de la sociedad. El equipo había iniciado una caída en barrena y Agustín era el escudo humano perfecto, por su autoridad indiscutible para una parte mayoritaria de la afición, para calmar las tumultuosas aguas. Lasaosa es, además, hombre en el que Jorge Costa confía al mil por cien. Así que también en esto confluían el periodista y el empresario.

La coyuntura económica del club precipitaba las conversaciones-negociaciones. La documentación comenzó a fluir y el Grupo Costa manifestó su aceptación de la compra a las administraciones aragonesas, también inquietas por la deriva de insuficiencia financiera de la Sociedad Deportiva. Lo anunció así EL DIARIO DE HUESCA, y en el titular añadía que la pelota estaba en el tejado de Petón y el club. A la vista, una Junta que no podía ser tumultuosa porque hasta su celebración no se entregaban los resultados y, por tanto, nadie podía analizarlos antes de aprobarlos. El caso es que se dio la luz verde a unas cuentas que demuestran una despatrimonialización alarmante del club y revelan un préstamo de hasta siete millones, cinco ya satisfechos, a la Fundación, entre otras perlas que ponen en entredicho la gestión. Ese 28 de noviembre, tras la celebración de la asamblea de accionistas, el presidente incidía en que reinaba una gran tranquilidad en todas las instancias de Camino de Cocorón. Quizás había influido la victoria en La Romareda, espejismo que hizo incluso considerar que quizás no fueran necesarios fichajes con el nuevo rumbo de Antonio Hidalgo.

La realidad doble, las carencias del club y las limitaciones por el exceso del límite salarial para los fichajes, confería una sensación de urgencia. De hecho, otros medios de comunicación anunciaron la inminencia de la compra, la visita a las instalaciones de El Alcoraz (será para tomar las medidas de los despachos) y otras grandes primicias hasta... Costa descarta la compra. ¡Caray! ¿Qué pasó? ¡Si el pescado estaba vendido!

Después de la desconfianza engendrada por la resistencia tenaz del club a entregar la documentación requerida (algo absolutamente ordinario en cualquier compra para que el adquirente se haga a la idea de lo que estará en sus manos), el informe definitivo desaconsejó la operación, y este anuncio cayó como tal losa que incluso se activó, para una emergencia, para una eventualidad de fichar, la alternativa de un patrocinio de Pini... que se desvaneció por la imposibilidad de ser usada para contratar futbolistas ante las urgencias del club, y algo más.

Dentro de las estructuras del club, la canción de "La tarara sí, la tarara no" que escuchabas dependiendo de quien la entonaba transitó a un mutismo absoluto. Sólo se habla sotto voce, se intoxica un poquito negando la mayor... hasta que ha llegado Petón y su marcha con testamento: la inmutabilidad de los colores, del patrimonio, del sentimiento y de la ciudad propietaria de la Sociedad Deportiva Huesca. Justamente lo que aseguraba la operación pretendida y finalmente venida abajo por un informe que se aloja en un maletín que quizás nunca se abra a la luz pública, pero que esconde el veredicto final: lo que vio el asesor del Grupo Costa para desestimar absolutamente lo que la voluntad de su presidente anhelaba. Habrá que orar para que las tornas de la evolución económica cambien en el club porque, de lo contrario (pongamos que una ampliación de capital por fuerza legal), las garantías podrían verse seriamente afectadas para el cuádruple legado que asegura, Petón dixit, la Fundación.

Y, sin embargo, la diga Agamenon o su porquero, la verdad es la verdad y la negociación, existir, existió. Cada palo aguante su vela.

P.D.: Si alguien quiere saber los millones que estaba dispuesta a invertir la Operación Costa, que me llame por privado. Incluso desde dentro del club.

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