El Mejor Ternasco Tradicional de Aragón en Huesca mira al cielo a Belén Arcos y a la causa de la ELA

El premio provincial a la Abadía de Siétamo consagra la gran creación coquinaria de la hostelera y activista social contra el abandono a los enfermos

31 de Marzo de 2026
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Adrián, hijo de Belén Arcos y actual regente de la Abadía de Siétamo, con el plato que ha sido premiado.
Adrián, hijo de Belén Arcos y actual regente de la Abadía de Siétamo, con el plato que ha sido premiado.

Se hubiera alegrado infinitamente del triunfo absoluto en la categoría no tradicional de Beatriz Allué, porque Belén era muy asociativa -de hecho, fue directiva de la de Hostelería- y muy generosa compañera. Como en todo en toda su vida, truncada por la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Pero, además, Belén Arcos, la mujer coraje que la combatió hasta que puso el fin a su existencia en este valle de lágrimas con el sello de su voluntad, también tuvo un premio póstumo. A la memoria viene su sonrisa postrada en la cama en su último testimonio vital ante este escribano, que será la misma que ahora muestre al enterarde de que su Abadía de Siétamo ha recibido el galardón al Mejor Ternasco de Aragón Tradicional del concurso organizado por el Consejo Regulador de la IGP Ternasco de Aragón. Aunque lo elabora principalmente Rosa, su mano derecha durante el último lustro, y secundariamente Adrián, que ha tomado las riendas de la responsabilidad legada por su madre, esta receta tiene su hombre. Paletilla de Ternasco con la fórmula y el espíritu de Belén. Con su valor, con su audacia, con su ingenio, con su bonhomía. Es de Belén.

Belén tomaba el ternasco que le servía Carnicería Lacasa de Huesca y lo convertía en una verdadera fiesta. En un placer que maridar con un buen vino para apreciar los placeres celestiales, perennes, en aquellos predios que ahora holla Belén Arcos. Sus mayores deleites, que aún gozaba en los inicios de su enfermedad en los que quería convertirse en proselitista contra la injusticia de la desatención institucional.

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Entre verduras en tempura, calçots, legumbres, longanizas y carnes nobles, la aristocracia de la Abadía de Siétamo tenía nombre aragonés y era el ternasco. Hoy, Rosa y Adrián elaboran con la inspiración y el susurro de Belén el plato premiado, que eterniza así su creación. Por cierto, ya el año anterior, todavía en presencia de Belén, recibió una mención. Ahora, se ha redoblado la apuesta. La trascendencia obligaba a un mayor esfuerzo hasta la meta, que han cruzado.

Explican Rosa y Adrián que cogen las paletillas, ponen hoja de laurel, ajo, sal, aceite, vinagre y un poco de agua. Al horno, 50 minutos por un lado, vuelta y 40 por el otro a 170 grados, 10-15 minutos de impulso de calor para hallar el equilibrio entre las texturas tierna y crujiente.. y a degustar. La pareja de baile, las patatas panaderas que, como sostiene Adri, "a veces absorben tanto el sabor de la carne, que casi saben mejor".

Una imagen de Belén con el plato que adoraba
Una imagen de Belén con el plato que adoraba

El posgusto del mejor Ternasco Asado Tradicional de la provincia de Huesca se llama Araela, la asociación aragonesa en cuyo apoyo se volcó en sus últimos tiempos Belén Arcos, cuando su cabeza no paraba de carburar para intentar la búsqueda de soluciones. Si la ciencia todavía no las tiene, las atesora el corazón, el mismo que, desde las esferas celestiales, late en estos momentos en una Belén que estará exultante. Su Abadía, su Adrián y su Rosa han conseguido replicar con tal fidelidad su plato estrella que es el mejor. Belén decía en aquella entrevista que no hay futuro. Por una vez, se equivocaba. El milagro ha sucedido y le homenajea con justicia. Lo inspiró la mejor y lo replican sus buenos y brillantes discípulos. Enhorabuena.

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